martes, 20 de marzo de 2012

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Libro del Mes [ MARZO ]

Mapocho (Santiago de Chile, Planeta, 2002, 240 pp.), es la primera novela de la chilena Nona Fernández (Santiago, 1971). Mapocho ha pasado bastante inadvertida para la crítica y el público (solo ha sido reseñada por Sonia Montecino en la revista Rocinante [mayo 2002] y su primera y única edición ha sido relegada a las bodegas de las principales librerías de Santiago). No obstante, he querido llamar la atención sobre esta obra, pues considero que, desde su epígrafe (una cita a "La amortajada," de María Luisa Bombal) tiene la osadía de aventurarse en un diálogo (que, a veces, es también remedo) de aquellos textos que han sido institucionalizados por la ley, santificados por la iglesia y tolerados por la tradición. En sus cuatro partes ("Cabezas y ombligos" [11-76], "Diablos y muertos" [77-122], "Padres y guachos" [123-186] y "La Rucia y el Indio" [187-240]), la narradora (unas veces la misma protagonista, la Rucia, y otras, una voz anónima que se disuelve en el rumor del "Eso dicen"), lee, relee, rescribe e incluso mutila el cuerpo escritural de la nación. Aquí, empleo la metáfora de "cuerpo" para aludir a las diversas construcciones narrativas que, de una manera u otra, encarnan los valores y las creencias representativas de una comunidad nacional. En Mapocho, las construcciones narrativas convocadas (miembros de este cuerpo mutilado), son, entre otras, La Araucana, de Alonso de Ercilla; Martín Rivas, de Alberto Blest Gana, y La historia de Chile, de Francisco Antonio Encina.
La vivisección que hace Nona Fernández del cuerpo escritural de la nación es, según entiendo, una tentativa por penetrar entre las líneas de las historias, relatos y ficciones que constituyen este cuerpo. Desde esta posición, Fernández intenta reencontrar los espacios y los sujetos que en estas narrativas aparecen encriptados. ¿Cómo lleva a cabo este proyecto? ¿Qué sujetos y qué espacios emergen durante su desarrollo? Estas son las preguntas que este ensayo intenta responder. En los apartados que siguen ("La escena de la escritura", "Secretos de familia" e "Historias mal nacidas"), discuto la interpretación que Fernández realiza de: la misión del historiador en el proceso de fundación de la nación, la posición de las minorías políticas, étnicas y sexuales dentro del proyecto nacional y las estrategias de resistencia empleadas por estos grupos excluidos.
Mi lectura se desarrolla sobre la base de dos procedimientos metodológicos: la localización estratégica y la formación estratégica. A través de la localización estratégica, describo el lugar desde el que Nona Fernández lee el cuerpo escritural de la nación. Y, por medio de la formación estratégica, analizo la relación que se establece entre la novela y los textos que dialogan con ella. (Al igual que Edward W. Said en Orientalismo, empleo el concepto de estrategia para hacer explícito que la práctica escritual de Fernández debe enfrentar una serie de disyuntivas antes de concretarse: ¿cómo abarcar el cuerpo escritural de la nación?, ¿cómo arrimarse a él?, ¿cómo evitar ser doblegada por su sublimidad, su extensión y sus terribles dimensiones?). 

Fuente: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-22952004000100002&script=sci_arttext